domingo, 5 de julio de 2015

Ostende, la playa en Bélgica

¡Por fin! Ya puedo decir que he pisado la playa en Bélgica. Concretamente, la costa de Ostende.

Hace un año y cinco meses que vivo aquí y aún no había visto el mar. En invierno no fui porque suficiente frío hacía ya en Bruselas, y el año pasado el verano prácticamente no existió. Sin embargo, la ola de calor de la última semana me animó a organizar una salida a la playa entre amigos.

Viajamos por... / La playa con marea baja

El sábado cogimos el tren desde Bruselas (Gare centrale) hasta Ostende. Para los que queráis ir: los menores de 26 años pueden comprar un Go Pass por 51€ (incluye 10 viajes dentro de Bélgica) o un Go Pass 1, por 12€ ida y vuelta. Los mayores de 26 años pagaron 17,80€ (el 50% del precio normal por ser fin de semana).


Tardamos cerca de 1h30 en llegar a la estación de Ostende (el tren para primero en Gante y en Brujas) y de allí unos 10 minutos a pie hasta la playa.

Cuando llegamos había marea baja (un fenómeno muy curioso para los que venimos del Mediterráneo), pero nos sorprendió conseguir sitio en la playa sin esfuerzo, aún siendo cerca de las 13h. En las playas españolas a esa hora hubiéramos estado en cola, literalmente.

También es curioso las pocas sombrillas que había (admito que no eran necesarias, pero en Barcelona a veces tampoco lo son y se ponen por poner), pero en cambio les encanta montar minitiendas de Decathlon para cortar el viento (muy agudos).

Viajamos por... / El espigón de Ostende
No lo dudamos ni un momento y, una vez untados en crema, nos tumbamos estratégicamente para tomar el sol. Curiosamente, la manera correcta, en este caso, es con la cabeza hacia el mar y los pies hacia el paseo, es decir, totalmente al contrario a lo que estoy acostumbrada en las playas del Mediterráneo, debido a la orientación del sol. Sólo recuerdo que me pasara en otra ocasión, en la playa de El Sardinero, en Santander (Cantabria).

Creo que es la primera vez que he visto tantas nacionalidades en una playa (aparte de las competiciones para ver quién se quema de la forma más original).

Viajamos por... / Apartamentos frente a la playa
El tiempo jugó un poco en nuestra contra y, aunque el día empezó bien, hacia las 15h se levantó viento, pasaron por encima nubes negras que dejaron caer cuatro gotas heladas, y las banderas verdes dieron paso a las rojas: prohibido el baño. Mensaje que los vigilantes se aseguraron de comunicar soplando insistentemente a través de una especie de trompetita bastante molesta.

¿No podemos estar más en la playa? Pues nos vamos a pasear, eso sí, hecha un auténtico nugget, porque la arena es tan fina que una vez se pega no hay manera de quitársela.

Aquí os dejo unas fotos de Ostende ciudad para que juzguéis vosotros mismos:

Viajamos por... / Objetos no identificados

Viajamos por...

Viajamos por...

Viajamos por...

Viajamos por... / Zona comercial

Viajamos por... / Iglesia de San Pedro y San Pablo

Y, como no podía ser menos, nos comimos un buen helado. No hay foto porque, de la emoción, se me olvidó hacerla, pero os recomiendo la marca para que la probéis si pasáis por Ostende:

Viajamos por...


La heladería se llama Georges, está en la zona comercial y hace unos helados que no tienen nada que envidiar a los famosos (y más caros) Australian.

Una bola cuesta 1,30€ y dos 2,30€ (en Australian un sabor son 2,50€). Os recomiendo el de Hazelnut y Stracciatella.




Y tú, ¿conoces Ostende?

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